jueves, 18 de enero de 2018

21 salvas por la Revolución, sin bombas atómicas, sin virus letales-mutantes, sin robar al mundo

Por Ramón Pedregal Casanova


Por la mayoría más humana, el 1 de Enero en La Habana se tiran al aire 21 salvas de fogueo, para celebrar la victoria de la Revolución Socialista que empezó en 1959.

Entre las muchas consecuencias de que la coalición financiera armamentística estadounidense haya puesto a Trump, se ha sabido de tres operaciones realizadas con el mismo fin, pero ¿cuál es ese fin?: el fin, el objetivo, la intención de que las operaciones imperiales concluyan en … lo deben sacar ustedes, yo sólo les cuento las que son:
  1. Un estudio realizado por el profesor Keit Meyers, de la Universidad de Arizona, rebela que las pruebas nucleares realizadas por el régimen imperial en su mismo territorio entre los años 1951 y 1973 han dejado 700.000 muertos estadounidenses. Entre otras causas se indica la contaminación de la leche de las vacas alimentadas con o en los pastos de aquellas zonas donde sus queridos militares las hicieron explotar. La leche contaminada con radiaciones nucleares se tomaba en las comunidades de Arizona, produciendo un aumento vertiginoso de casos de cáncer y otras enfermedades que llevan a la muerte.
  2. En el Boletín de Científicos Atómicos de 2017 de EEUU, Elisabeth Eaves ha denunciado que el régimen estadounidense, ¿dictatorial? ¿nazi?, ha aprobado la financiación para crear “virus letales-mutantes”.
¿Para qué quiere el régimen imperial disponer de “virus letales-mutantes” que puestos en circulación se convertirían en pandemia?.
  1. En un artículo publicado con el título “The Missin Money” ( “El dinero desaparecido” del regimen estadounidense) Catherin Austin Fits informa que desde el año 2.000 los gobernantes del régimen estadounidense han “perdido” 21 billones de dólares. Y continua: “Esta es la razón por la que existe un impulso tan fuerte para cambiar o romper la Constitución.”
Yo diría que además de ladrones de su propio país, que desde luego ven como una razón para acabar con la ley por la que se rigen, son ladrones del mundo global, la “globalización que llaman, por eso también: el monto de lo robado y sus asesinatos es de tal calibre que no hay ley que los pueda proteger, a no ser que la modifiquen.
Son tres noticias ocultas, tres noticias que saliendo del estómago de ese monstruo que es capaz de matar a su propia población envenenándola, que es capaz de crear virus letales mutantes para el mundo, que es capaz de robar a su pueblo hasta esquilmarlo, nos hablan las tres noticias del carácter, de la intención, de la atmósfera que conforma el capitalismo.
Y no hemos dicho una palabra del bloqueo a las naciones que aman su independencia, no nos hemos pronunciado sobre las guerras en que el régimen estadounidense invierte su industria militar-financiera, no hay aquí ni siquiera una palabra sobre la miseria que ha causado esa minoría multimillonaria entre la misma población de su país, ni nos hemos detenido en casos concretos como el de Detroit, ciudad vacía en cuyos límites los habitantes han creado una ciudad de chavolas, tiendas de campaña, roulots, por no meterse en las casas de la ciudad fantasma, debido al miedo a la represión o a la fe en la “sagrada propiedad privada”. Y a ese régimen ¿hay que admirar, adorar, sonreir, defender, disculpar?.
Hace falta otra ética, hace falta cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, y el pueblo estadounidense tiene un papel importante en ello. Pero si el pueblo estadounidense no toma conciencia, el mundo no puede esperar a que despierte,…
Después del desastre que cause esa élite militar financiera con la excusa de Corea del Norte o cualquier otra, dirán, sus mismas gentes y sus representantes, que no sabían nada, que fueron engañados.
Y una parte del mundo, esos gobiernos colaboracionistas en los crímenes, también tienen responsabilidad como repetidores-loros prestando su voz y su fuerza para decir: “el socialismo es malo, el socialismo es malo”.
El socialismo, el entendimiento en lo común, la ayuda solidaria, es aquello que nos protege a todos, que hace la vida de la mayoría más humana, más soportable, más vivible.
Por ese motivo, por la mayoría más humana, el 1 de Enero en La Habana se tiran al aire 21 salvas de fogueo, para celebrar la victoria de la Revolución Socialista que empezó en 1959.
El imperialismo ha intentado destruirla en multiples ocasiones causando miles de muertes, además de descargar sobre la población cubana el bloqueo, todo un acto de guerra, que ha causado ya 822.000 millones de dólares en pérdidas. Y hoy, aún, ese gobierno que tira bombas atómicas en su propio territorio, que crea virus letales-mutantes, que roba a su pueblo hasta querer cambiar las leyes con el fin de que no puedan ser acusados como los ladrones que son, aún ese gobierno financia a los grupos más deplorables, mercenarios, hijos de la bomba, el virus, y el robo, con la finalidad de que le ayuden a quedarse con Cuba solidaria.
A ustedes, lectoras, lectores, les invitaba en las primeras líneas a sacar sus conclusiones sobre el fin de las tres operaciones imperiales, ahora tienen la palabra.
Celebren conmigo las 21 salvas de La Habana.

Bolivia: el anticipo de una lucha intensa en 2018

Por Hugo Moldiz Mercado      -       Fuente: Cubadebate

El año 2017 termina en Bolivia con mucho movimiento y con el anuncio anticipado de que en 2018 se librará una dura lucha por el poder entre el bloque indígena campesino obrero y popular liderado por el presidente Evo Morales, que lleva adelante el proceso de cambio más profundo de toda la historia de este país ubicado en el corazón de Sudamérica, y una heterogénea oposición político-mediática que, respaldada por Estados Unidos, en doce años no le ha podido presentar a la población una propuesta alternativa frente a lo que se está haciendo, pero que hoy se siente ganadora.
Las elecciones generales serán en 2019, pero sería un error pensar que la dinámica revolución y contrarrevolución está sometida a plazos meramente electorales e institucionales. No cabe duda, que como aconteció en los períodos 2000-2005 y 2006-2009, aunque en condiciones distintas, la construcción de una relación de fuerzas para la materialización de cualquiera de los dos proyectos en disputa será resuelta, principalmente, en otros escenarios distintos al electoral, aunque también, como ocurrió en los períodos señalados, tendrá su remate en la disputa electoral.
La perspectiva de la que parten los bloques en disputa no es igual. Uno es un bloque en el poder que, después de doce años, necesita reinventarse –rectificando todo aquello que deba rectificar y afianzando todos sus aspectos positivos-, para preservar el poder político conquistado. El otro bloque, en rigor todavía no constituido como tal, pero con grandes posibilidades de lograrlo, aspira a recuperar su condición de clase dominante del que fuera desplazado luego de 181 años en el poder.
Empero, a pesar de una cierta desaceleración del proceso de cambio desde 2010 debido a varias razones, entre ellas a la sensación, siempre ilusoria, de haber tomado el cielo por asalto, y una derecha envalentonada que mira el futuro con la cabeza levantada con la guía de Washington, las relaciones de fuerza –que en la política y en la guerra son fundamentales- todavía le son favorables a la revolución boliviana que el lunes 18 de diciembre ha cumplido doce años. Dos indicadores bastan para constatar lo afirmado: El nivel de aprobación del primer presidente indígena de Bolivia se mantiene cercano al 60 por ciento como promedio, a pesar de la estrategia desplegada en los dos últimos años para afectar estructuralmente su imagen, y el nivel de respaldo político duro que ya quisiera tener político alguno es de 38 a 40 por ciento como punto de partida.
Es verdad que la derecha no es la misma que en el período 2010-2015, cuando a pesar de su recurrente tarea de oponerse a todo lo que hace el gobierno –lo que la ha dejado muchas veces fuera de foco-, sus únicos escenarios de producir política eran los seminarios nacionales e internacionales organizados por sus pares de América Latina y la cobertura de los medios de comunicación. Después, no pasaba nada y eso posibilitó un largo periodo de estabilidad que al gobierno le vino como anillo al dedo para llevar adelante medidas para profundizar la nacionalización de los recursos naturales adoptadas en el llamado “período heroico” (2006-2009) e ingresar al campo de la industrialización. Pues bien, desde el resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016, cuando la intención de reforma parcial de la Constitución fue derrotada por un estrecho margen, las diferentes oposiciones, partidarias y mediáticas, a las que se han sumado las denominadas plataformas ciudadanas –una forma de organización alentada y financiada por las distintas agencias estadounidenses: NED, USAID, NDI e IRI- sienten que les ha llegado la hora y que el tiempo de vida del proceso de cambio se ha agotado.
Otro de los hechos políticos que la oposición emplea para construir un discurso y subjetividad victoriosa es el resultado de las elecciones judiciales del 3 de diciembre. Frente a cerca del 35 por ciento promedio de voto válido, la oposición sostiene que la suma de votos nulos –que fue el centro de la política de los jefes de la oposición- y votos blancos forman un “total político” que expresa rechazo a la continuidad del proceso de cambio y de Evo Morales en su condición de presidente.
Al estado de ánimo actual de la oposición boliviana le aporta también la tesis sustentada por los intelectuales de derecha de un pretendido “fin del ciclo progresista” en América Latina. No pocos pensadores de izquierda de la región sostienen lo mismo, en un tono bastante sospechoso y coincidente, aunque no nuevo, con la melodía entonada por los siameses imperial-oligárquico. La base de esta afirmación es la derrota electoral de lo nacional-popular en Argentina y del derrocamiento –por métodos no democráticos- de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Empero, el único argumento que emplean los que sostienen esa tesis para negar la solidez de los gobiernos revolucionarios de Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba es que se tratan de dictaduras sostenidas en la represión. Una articulación entre el monstruoso aparato mediático y el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, sirven para crear un ambiente de triunfalismo en los diversos rostros de la derecha y para producir una sensación de derrota en las filas populares.
¿La relación de fuerzas vigente en Bolivia es, por tanto, un preludio de una coyuntura política venidera caracterizada por una nueva crisis estatal que ponga en entredicho todo lo que se ha hecho en doce años de un gobierno de izquierda? ¿Estamos en Bolivia en proximidades de atravesar la quinta crisis estatal de nuestra historia, cuya resolución devendrá de una nueva confrontación política y social?
En política no se puede ser absoluto. Sin embargo, las posibilidades de revertir el proceso histórico abierto “oficialmente” en enero de 2006, cuando Morales asumió la conducción del país, son menores de las que tiene el gobierno, los movimientos sociales y los ciudadanos y ciudadanas de las capas urbanas para profundizar el cambio.
Los fundamentos de la relación de fuerzas favorable al proceso de cambio y Evo Morales son los siguientes: primero, la existencia de una inter-relación dialéctica entre liderazgo, fuerza organizada del pueblo y un proyecto post neoliberal exitoso. Esta relación, que puede tener momentos de crisis que sería un grueso error subestimarlos, en lo estructural todavía mantiene una consistencia que al proceso le ha permitido salir varias veces airoso. Esta trinidad de la política –líder, pueblo y proyecto- no tiene al frente una al menos similar del que dispone el proceso de cambio. La oposición carece de una sola figura que cohesione y condense a la heterogénea masa de descontentos, hay señales objetivas de dispersión –como la negativa de Sol.bo de seguir siendo parte de la Mesa de Unidad Derechista (MUD) comandada desde la embajada de Estados Unidos y la reaparición del socialdemócrata Jaime Paz Zamora- y la resistencia real de nuevos actores políticos –jóvenes y mujeres organizados en plataformas por agencias estadounidenses a manera de reeditar la receta de las revoluciones de colores de Gene Sharp- para subordinarse a los viejos rostros de los políticos comprometidos con dos décadas de neoliberalismo. La derecha, sin embargo, ya no es la misma y está dando demasiadas muestras de haber aprendido que el gobierno ya no solo se captura con golpes de Estado o exitosas campañas electorales, sino también tomando las calles. De ahí que hayan salido el 21 de febrero, el 10 de octubre y en la semana que culmina a “tomar las calles”, así como el anuncio de una presencia permanente en las calles en 2018, de la que un ensayo es la convocatoria a paro cívico nacional para el 21 de febrero del siguiente año por parte del reaparecido Conalde.
Segundo, los cambios objetivamente logrados por el gobierno del presidente Evo Morales, es un factor a favor de la revolución. Bolivia ha cambiado, ya no es la misma, en comparación a toda su historia. En Sudamérica es el país que mejor comportamiento económico mantiene desde hace varios años y la distribución de la riqueza ha generado un proceso de igualación social importantes. Estas son variables a la que se recurre, quizá a veces en demasía, para convocar a la gente a mantener su apoyo al proceso de cambio, ignorando que las obras pueden provocar un inicial impacto político pero que después son apreciados por la gente como algo normal. Los jóvenes, sobre todo, parecen ser el segmento de la población menos sensible a los logros del gobierno y más permeable a la campaña de la oposición. Pero que las obras ya no sean suficiente para alinear a la mayoría a favor del gobierno en una perspectiva de continuidad, no es lo mismo que decir no hay nada. El desafío para Morales y el MAS parece estar en cómo conectan la aprobación de la gestión con la intención de voto. Parte de la respuesta está en su propia historia: luchar y re-enamorar a la gente que, por alguna razón, justificable o no, se ha distanciado del proceso en los últimos años.
En tercer lugar, la capacidad de resistencia de los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua –sin contar a la revolución cubana que se mantiene victoriosa desde la segunda mitad del siglo XX- demuestra que la derecha ha tenido éxito en aquellos países en los cuales no se han producido revoluciones (Brasil, Argentina, Paraguay y otros), pero que la contraofensiva imperial ha fracasado, al menos hasta ahora, en aquellos países donde se están registrando revoluciones en las condiciones del siglo XXI.
Los misiles mediáticos desplegados por los Estados Unidos y las derechas en cada uno de esos países, además de la intensa actividad subversiva de sus agencias de injerencia y espionaje, no han podido destruir, lo que no implica que a momentos no los debiliten, los fuertes cimientos políticos acumulados en las luchas de resistencia, antes desde el llano, ahora en su condición de gobierno, al nuevo bloque en el poder. Ahí hay algo que es una fuente de defensa y ampliación del poder conquistado siempre y cuando no se ignore que ese poder de nuevo tipo lo es en la medida que –como insistieran los clásicos del marxismo- se articule la capacidad de dirección “desde abajo” y la capacidad de dominación “desde arriba”.
En tercer lugar está, como se ha señalado en anteriores análisis, el contar a su favor con un camino allanado para la repostulación de Evo Morales en 2019 luego de que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) declarara procedente el recurso abstracto de inconstitucional. Pero, eso no es suficiente. Las batallas se librarán en otros escenarios tan importantes como el institucional: las calles, el mediático, el internacional y el electoral. La derecha –como refleja el comunicado del Departamento de Estado de los Estados Unidos y las declaraciones del Secretario General de la OEA que salieron en su ayuda- quiere llegar a las elecciones de 2019 sin Evo Morales como competidor, por lo que si logra o no ese desenlace dependerá de cuál es el bloque que salga victorioso en los otros escenarios de la contienda.
En síntesis, nadie está vencido mientras no baja las manos. Y Evo Morales –luchador incansable- está lejos de bajar las manos. Como decía Fidel Castro, “quien ha dicho que iba a ser fácil”.

2018: el desenlace en Brasil

Por Emir Sader    -    Fuente: La Jornada

América Latina tendrá varias elecciones presidenciales en 2018, entre ellas las de México, Colombia y Brasil. En el caso brasileño, debe representar el desenlace de la más profunda y prolongada crisis que el país ha vivido en toda su historia.

Iniciada a finales de 2014 cuando, derrotada por cuarta vez consecutiva en elecciones presidenciales y teniendo la perspectiva de tener que enfrentarse de nuevo con Lula en la elección siguiente, la derecha brasileña enveredó por el camino de una vía golpista.
Desde entonces, Brasil ha ingresado en la más larga y profunda crisis de su historia, con la desestabilización introducida por la derecha alargándose para el mismo gobierno instalado por el golpe. Fueron dos primeros años –2015 y 2016– de auge de la ofensiva de la derecha que logró tumbar al gobierno de Dilma Rousseff e instalar un gobierno que puso en práctica el ajuste derrotado en cuatro elecciones.
El resultado fue que 2017 se volvió un año de viraje en Brasil con el cambio de la agenda de la derecha –centrada en las denuncias de corrupción y los problemas del modelo económico del PT– para el retorno a la centralidad de las políticas sociales. Uno de los resultados de ese cambio fue el ascenso del apoyo a Lula y el desastre de todos los candidatos asociados al gobierno de Temer.
El 2018 se anuncia como el año de las nuevas elecciones generales. Comienza con la continuidad de los procesos judiciales en contra de Lula que, aunque sin ninguna prueba concreta, tratan de sacarlo de la disputa electoral. El 24 de enero se dará el juicio en segunda instancia, en Porto Alegre, de la primera condena de Lula.
Grandes movilizaciones son anunciadas para enero en todo el país, haciendo de ese mes uno más de la precampaña electoral de Lula, que debe ser condenado, pero sin que esa condena lo saque de la disputa electoral. Hay todavía una serie de recursos a otras instancias del Poder Judicial. 2018 será en Brasil una mezcla de batallas políticas, de masas y de peleas jurídicas.
Pero lo que es seguro es que el nuevo año será el del desenlace de la crisis política iniciada hace tres años. O, de alguna forma que todavía no se vislumbra cual sea, el régimen de excepción se alarga, consolidando el desmonte de Brasil como país, o se restaura la democracia con la elección de Lula de nuevo como presidente del país, retorna el modelo de desarrollo con distribución de renta, las políticas de inclusión social y la política externa de soberanía nacional.
De la forma que sea, Brasil decide su futuro por un tiempo largo en 2018. Un año decisivo para el país con consecuencias directas e indirectas en otros países del continente. Caso venza Lula, se frena la contraofensiva conservadora, que no ha dejado de ampliarse en 2017, en Chile, en Argentina, en Ecuador. La crisis brasileña llegará a un término, sea con la consolidación del gobierno de restauración neoliberal, sea con el retorno de gobiernos neoliberales.
Será un año más de tensión, de convulsiones, de escaramuzas cotidianas, entre el bloque de derecha y el bloque de izquierda. Brasil llegará a una nueva rebelión con el desenlace de la crisis, que ya se alarga por más de tres años, que ha devastado los derechos sociales conquistados en los 12 años de gobiernos del PT, suspendido la política externa soberana del país, excluido el pueblo de las decisiones y cerrado el ciclo democrático brasileño. Un desenlace democrático representará que ese periodo negativo será apenas un paréntesis superado por la capacidad de lucha de pueblo brasileño.

Otorgado Premio Internacional Mario Benedetti a la lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad a Leonardo Boff

4 diciembre 2017

La Fundación Mario Benedetti anuncia que el próximo 14 de diciembre, le hará entrega del Premio Internacional Mario Benedetti a la lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad, al filósofo, teólogo, escritor, ecologista, ex-sacerdote Leonardo Boff, quien viajará especialmente desde Brasil.
Este Premio lo otorga el Consejo de la Fundación Mario Benedetti una vez al año, es elegido por unanimidad y anunciado cada 14 de septiembre, fecha de nacimiento de nuestro gran autor.
Fundación Mario Benedetti
Leonardo Boff
Nació en Concórdia, Estado de Santa Catalina (Brasil) el 14 de diciembre de 1938.
Nieto de inmigrantes italianos, cursa los estudios primarios y secundarios en el sur de Brasil. Luego, Filosofía en Curitiba y Teología en Petrópolis.
Se diploma de Doctor en Teología y Filosofía en la Universidad de Múnich (Alemania) en 1970, tras haber realizado estudios para pos-graduados en las universidades de Wüzburg (Alemania) y Oxford (Inglaterra).
Durante 22 años fue Profesor de Teología Sistémica y Ecuménica en el Instituto Teológico Franciscano, en Petrópolis. Profesor de Teología y Espiritualidad en varios centros de estudio y universidades de Brasil y en el exterior, además de Profesor-Visitante en las universidades de Lisboa (Portugal), Salamanca (España), Harvard (EE.UU.), Basilea (Suiza) y Heidelberg (Alemania).
De 1970 a 1985 participa en el consejo de redacción de la Editorial Vozes. Durante este período forma parte de la coordinación de la publicación “Teología y Liberación”, así como de la edición de las obras completas de Carl Gustav Jung. Fue redactor de la Revista Eclesiástica Brasilera (1970-1984), de la Revista de Cultura Vozes (1984-1992) y de la Revista Internacional Concilium (1970-1995).
En 1984, por sus tesis vinculadas a la Teoría de la Liberación presentadas en el libro “Iglesia: Carisma y Poder”, fue sometido a un proceso por la Sagrada Congregación de la Fe (cátedra Galileo Galilei del ex Santo Oficio) en el Vaticano, interrogado por el Cardenal Joseph Ratzinger.
En 1985 es condenado a un año de “silencio obsequioso” y depuesto de todas sus funciones editoriales, así como del magisterio en el campo religioso. Por la presión mundial ejercida sobre el Vaticano, la pena fue suspendida en 1986, pudiendo retomar algunas de sus actividades.
Sufrió las siguientes condenas: silencio obsequioso (tiempo indeterminado de silencio que luego fue reducido a 11 meses), anulación del ejercicio de la Cátedra de Teología en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, destitución de las funciones de editor y redactor de la Revista Eclesiástica Brasilera y de la Editorial Vozes; censura previa por medio de la duplicidad obligatoria de todos sus escritos ante el superior franciscano y el obispo local, y eventualmente ante la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil.
En 1992 al haber sido nuevamente amenazado con un segundo castigo por las autoridades de Roma, renuncia a su sacerdocio y se autoproclama laico.
“Cambio de trinchera para continuar la misma lucha” : continúa como teólogo de la liberación, escritor, profesor, conferencista en los más variados auditorios de Brasil y del exterior, asesor de movimientos sociales de impronta popular libertadora, como el Movimiento de los Sin Tierra, las comunidades eclesiásticas de base, entre otros.
En 1993 es admitido -por concurso- como Profesor de Ética, Filosofía de la Religión y Ecología en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ).
Actualmente vive en Jardim Ararás, región campestre ecológica de Petrópolis, y comparte vida y sueños con Márcia María Monteiro de Miranda, educadora y luchadora de los Derechos a partir de un nuevo paradigma ecológico.
Es autor de más de 90 libros de Teología, Ecología, Espiritualidad, Filosofía, Antropología, Mística y Política. La mayor parte de su obra está traducida a los principales idiomas modernos.
Ha recibido más de treinta premios en Francia, Suiza, España, Filipinas, Estados Unidos, Alemania, Italia, y casi una decena de Doctorados Honoris Causa de universidades de Suecia, Italia, Argentina, Brasil.

El futuro de la Tierra no cae del cielo

El futuro de la Tierra no cae del cielo, sino de las decisiones que tomemos para estar en consonancia con los ritmos de la naturaleza y del Universo.


Por Leonardo Boff  -    Fuente: Servicio Koinonia
Lo que voy a escribir aquí será de difícil aceptación por la mayoría de los lectores y lectoras. Aunque lo que diga esté fundamentado en las mejores cabezas científicas, que hace casi un siglo, vienen pensando el universo, la situación del planeta Tierra y su eventual colapso, o un salto cuántico a otro nivel de realización, no ha penetrado, sin embargo, en la conciencia colectiva ni en los grandes centros académicos. Continúa en vigor el viejo paradigma, surgido en el siglo XVI con Newton, Francis Bacon y Kepler, un paradigma atomístico, mecanicista y determinista, como si no hubiera existido un Einstein, un Hubble, un Planck, un Heisenberg, un Reeves, un Hawking, un Prigogine, un Wilson, un Swimme, un Lovelock, un Capra y tantos otros que nos elaboraron la nueva visión del Universo y de la Tierra.
Para empezar, cito las palabras del premio Nobel de biología (1974) Christian de Duve que escribió uno de los mejores libros sobre la historia de la vida: Polvo vital: la vida como imperativo cósmico (editorial Norma, 1999). «La evolución biológica marcha a ritmo acelerado hacia una grave inestabilidad. Nuestro tiempo recuerda una de aquellas importantes rupturas en la evolución, señaladas por grandes extinciones masivas» (p. 355). Esta vez no procede de algún meteoro rasante, como en eras pasadas, que casi eliminó toda la vida, sino del propio ser humano, que puede ser no sólo suicida y homicida, sino también ecocida, biocida e incluso geocida. Puede poner fin a la vida en nuestro planeta, quedando sólo los microorganismos del suelo, bacterias, hongos y virus, que se cuentan por cuatrilones de cuatrilones.
En razón de esta amenaza montada por la máquina de muerte fabricada por la irracionalidad de la modernidad, se introdujo el concepto «antropoceno», para denominar como una nueva era geológica la actual, en la que la gran amenaza de devastación se proviene del ser humano mismo (anthropos ). Ha intervenido y continúa interviniendo de forma tan profunda en los ritmos de la naturaleza y de la Tierra, que está afectando las bases mismas ecológicas que lo sostienen.
Según los biólogos Wilson y Ehrlich desaparecen entre 70 a 100 mil especies de seres vivos por año debido a la relación hostil que el ser humano mantiene con la naturaleza. La consecuencia es clara: la Tierra perdió su equilibrio y los acontecimientos extremos lo muestran irrefutablemente. Sólo ignorantes como Donald Trump niegan las evidencias empíricas.
En cambio, el conocido cosmólogo Brian Swimme, que en California coordina una decena de científicos que estudian la historia del Universo, se esfuerzan por presentar una salida salvadora. Digamos de paso que B. Swimme, cosmólogo, y el antropólogo de las culturas Thomas Berry, publicaron, con los datos más seguros de la ciencia, una historia del universo, desde el big-bang hasta la actualidad (The Universe Story, San Francisco, Harper 1992), conocido como el más brillante trabajo hasta hoy realizado. (La traducción al portugués se hizo, pero fue más fuerte la tontería de los editores brasileños, y hasta hoy no fue editado. Al español se desestimó su traducción, porque el libro dedica demasiadas páginas a la situación concreta de Estados Unidos). Los autores crearon el concepto «la era ecozoica», o «el ecoceno», una cuarta era biológica que sucedería al paleozoico, al mesozoico y a nuestro neozoico.
La era ecozoica parte de una visión del universo, como cosmogénesis. Su característica no es la permanencia, sino la evolución, la expansión y la auto-creación de «emergencias» cada vez más complejas, que permiten el surgimiento de nuevas galaxias, estrellas y formas de vida en la Tierra, hasta nuestra vida consciente y espiritual.
No temen la palabra «espiritual» porque entienden que el espíritu es parte del Universo mismo, siempre presente, pero que en una etapa avanzada de la evolución se ha vuelto en nosotros autoconsciente, percibiéndonos como parte del Todo.
Esta era ecozoica representa una restauración del planeta mediante una relación de cuidado, respeto y reverencia frente a ese don maravilloso de la Tierra viva. La economía no debe buscar la acumulación, sino lo suficiente para todos, de modo que la Tierra pueda rehacer sus nutrientes. El futuro de la Tierra no cae del cielo, sino de las decisiones que tomemos para estar en consonancia con los ritmos de la naturaleza y del Universo. Cito a Swimme:
El futuro se va a decidir entre quienes están comprometidos con el tecnozoico –un futuro de exploración creciente de la Tierra como recurso, todo para el beneficio de los humanos–, y quienes se comprometen con el ecozoico, un nuevo modo de relación para con la Tierra en que el bienestar de la Tierra y toda la comunidad de vida terrestre es el principal interés (p. 502).
Si no vence el ecozoico, probablemente conoceremos una catástrofe, esta vez producida por la propia Tierra, para librarse de una de sus criaturas, que ocupó todos los espacios de forma violenta y amenazadora de las demás especies, especies que, por tener el mismo origen y el mismo código genético, son sus hermanos y hermanas, no reconocidos sino maltratados y hasta asesinados.
Tenemos que merecer subsistir en ese planeta. Pero eso depende de una relación amistosa hacia la naturaleza y la vida, y una profunda transformación en las formas de vivir. Swimme añade: «No podremos vivir sin esa intuición (insight ) especial que las mujeres tienen en todas las fases de la existencia humana» (p. 501).
Ésta es la encrucijada de nuestro tiempo: o cambiar o desaparecer. Pero, ¿quién se lo cree? Nosotros seguiremos gritando.

miércoles, 17 de enero de 2018

Carta de excombatiente de Malvinas a .....

2/1/2018 - La carta de un ex combatiente de Malvinas a un familiar de un tripulante del ARA San Juan
AGENCIA PACO URONDO
PERIODISMO MILITANTE

Miguel Ángel Trinidad le envió una sentida carta a Luis Tagliapietra, padre de Alejandro, oficial que viajaba en el submarino desaparecido hace más de 60 días. "Como Veterano de Guerra de Malvinas, me siento muy cercano a ustedes y a los 44 tripulantes (...) porque también al igual que ustedes sé de esa desidia y abandono por parte del Estado". La carta completa. 

La carta completa del ex combatiente Miguel Ángel Trinidad a Luis Tagliapietra, padre de Alejandro, tripulante del ARA San Juan: 
Estimado Sr. Luis Tagliapietra:
Reciba usted como familiar de un tripulante del ARA San Juan, y por su intermedio también los restantes 43 familiares, este modesto mensaje de solidaridad y apoyo con las familias de los hombres y mujeres del submarino argentino desaparecido.
No existe mayor situación de impotencia y dolor que la incertidumbre cuando de nuestros seres queridos se trata. Esta Navidad y fin de año vuestra incertidumbre, bronca y dolor deben ser inconmensurables.  Situación que se agrava cuando el Estado nacional no asume a cabalidad sus responsabilidades con la ciudadanía en general y con los familiares de los afectados en particular.
En lugar del cumplimiento del principio subsidiario del Estado para con su población, y máxime cuando de hombres y mujeres de armas en circunstancias de servicio se trata, lo que se percibe es desidia, falta a la verdad, incuria y hasta indiferencia sin dejar de mencionar la impericia constante puesta en evidencia.
En lugar de estar "al frente en todos los frentes" para hallar el submarino se limitan a la caridad extranjera -que en algunos casos resulta muy sospechosa- y a los partes ocasionales que incluso son contradictorios. Todo ello para no mencionar la toma de vacaciones y falta de asunción de responsabilidades de quien debería hacerlos ante las circunstancias. 
Pero no es solo por parte del Estado que se percibe esta desidia u omisión. También duele que una parte de la sociedad argentina organizada no este junto a ustedes en estos momentos. Resulta que muchos son  raudamente "Todos somos Juan",  "Charlie", "Alberto", "Santiago", "Pedro" y nadie somos "ARA San Juan".  Siento vergüenza como ciudadano que no estemos todos acompañándoles a ustedes en estos momentos como amerita la situación.
Pareciera que ciertos eventos más vinculados a lo sectorial o a intereses de orden financiero concitan la atención y la dedicación de los administradores del Estado, de los formadores de opinión, e incluso de la sociedad civil organizada. ¿Es que acaso el hecho de que los 44 sean uniformados los hace ajenos a la movilización, solidaridad y responsabilidad de una sociedad y el Estado?  
Los 44 héroes nada tienen que ver con el terrorismo de Estado que impero en el accionar y formación de antiguos cuadros de las FF. AA. Hay un sustrato de divorcio inducido entre pueblo y fuerzas armadas que hemos padecido décadas, por acción y por omisión de muchos protagonistas y responsables internos y extranjeros.
Los 44 estaban custodiando nuestras aguas en el área de influencia de mar territorial donde  la amenazante presencia naval, aérea y militar de la potencia que ocupa nuestras Islas Malvinas es llevada a cabo  cotidianamente desde el 14 de 1982.
Como Veterano de Guerra de Malvinas, me siento muy cercano a ustedes y a los 44 tripulantes, no solo porque estoy hermanado con ellos por haber estado en servicio a la Patria, sino porque también al igual que ustedes se de esa desidia y abandono por parte del Estado, tanto del administrado por la dictadura cívico militar como el de los administradores  que en cada periodo hemos instalado con nuestros votos. 
En el fondo de todo esto hay una motivación y es la priorización por valores ideológicos e intereses donde el servicio a la Patria es subalternizado ante el imperio del dios del mercado y los intereses políticos ajenos a nuestra realidad nacional.
Reciban todo mi respeto, solidaridad y acompañamiento.
Que en esta navidad y año nuevo la justicia, la solidaridad y la vida acudan a cada uno de ustedes y que la misma venga acompañada de la verdad y la solidaridad de un país entero.  Viva la Patria.
Miguel Ángel Trinidad 
Ex Soldado Combatiente en Malvinas

Las doce victorias del Presidente Maduro en 2017

Por Ignacio Ramonet (Rebelión)

Para empezar, hay que recordar que el Presidente Nicolás Maduro es el mandatario más injustamente acosado, calumniado y agredido de la historia de Venezuela. Más aún que el propio comandante Hugo Chávez, fundador de la Revolución Bolivariana… Sacar como sea a Nicolás Maduro del palacio de Miraflores ha sido y es el objetivo enfermizo de la oposición reaccionaria interna y de sus poderosos aliados internacionales comenzando por el gobierno de los Estados Unidos de América.
Apenas empezó el año 2017, los ataques contra el Presidente arrancaron de inmediato. La primera agresión vino de la Asamblea Nacional, controlada por la contrarrevolución, que decidió, el 9 de enero, « desconocer » al Presidente. Y acusó a Nicolás Maduro de haber « abandonado su cargo ». Algo falso y absurdo.
Ante esa tentativa de golpe de estado constitucional -inspirado en el modelo de golpe parlamentario que derrocó a Dilma Rousseff en Brasil en 2016-, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) intervino para señalar que, en virtud de la Constitución, la Asamblea Nacional no puede destituir al jefe de Estado, directamente elegido por el pueblo.
Por su parte, el Presidente respondió a esa tentativa de golpe organizando, el 14 de enero, unas masivas maniobras cívico-militares denominadas « Ejercicio de acción integral antimperialista Zamora 200 ». Se movilizaron unos 600 000 efectivos entre militares, milicianos y militantes de los movimientos sociales. Y ofreció de ese modo una imponente demostración de la unidad de las fuerzas armadas, el Gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y las masas populares. Esa fue la primera victoria de 2017.
Envalentonada por la elección, en Estados Unidos, de Donald Trump -candidato de la derecha suprematista que tomó posesión de su cargo en Washington el 20 de enero…-, la oposición venezolana trató de intimidar al Gobierno madurista con una gran marcha en Caracas el 23 de enero, fecha de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958. Pero ahí también fracasó de manera patética. Entre otras razones, porque el Presidente Maduro respondió organizando, ese mismo día, el traslado popular de los restos de Fabricio Ojeda, líder revolucionario del derrocamiento de Pérez Jiménez, al Panteón Nacional. Al llamado del mandatario, acudieron en masa centenares de miles de caraqueños que llenaron las avenidas de la capital. Y se pudo ver netamente como el chavismo popular domina las calles, mientras que la oposición exhibía sus divisiones y su escualidez extrema. Esa fue la segunda victoria del Presidente Maduro.
Poco después se produjo la intervención del Tribunal Supremo, el cual subrayó que la Asamblea Nacional se halla en situación de « desacato » desde 2016. En efecto, como se recordará, en las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015, se denunciaron fraudes en el estado Amazonas. Fraudes demostrados por grabaciones en las cuales la secretaria de la gobernación del estado ofrecía sumas de dinero a grupos de electores para votar por los candidatos opositores. En consecuencia, el TSJ suspendió a esos diputados. Pero la Asamblea Nacional persistió en juramentarlos. Porque la suma de esos tres asambleistas suplementarios le hubiera conferido a la oposición una mayoría absoluta cualificada (dos tercera partes de los diputados) y el poder de derogar leyes orgánicas y de limitar la acción del propio Presidente…
Las tensiones entre un Parlamento y un Tribunal Supremo son relativamente frecuentes en todas las grandes democracias. En Europa por ejemplo, cuando surge un conflicto constitucional entre poderes, es habitual que el Tribunal Supremo asuma competencias del Parlamento. Y en Estados Unidos, hasta un presidente tan esotérico como Donald Trump ha tenido que acatar las decisiones recientes de la Corte Suprema…
Pero, en Caracas, la contrarrevolución utilizó ese debate para relanzar una campaña internacional sobre la pretendida « ausencia de democracia en Venezuela ». Con la complicidad de la nueva Administración estadounidense, montó una colosal operación de linchamiento mediático mundial contra Nicolás Maduro. Movilizando a los principales medios dominantes de comunicación : desde CNN y Fox News hasta la BBC de Londres, más los medios principales de América Latina y del Caribe, y los más influyentes diarios globales, pilares de la hegemonía comunicacional conservadora, así como las redes sociales.
Al mismo tiempo, la derecha venezolana maniobró con la intención de internacionalizar el conflicto interno trasladándolo al seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), « ministerio de las colonias de Estados Unidos » según Che Guevara. Obedeciendo a consignas del nuevo gobierno de Donald Trump y con el apoyo de varios regímenes conservadores de América Latina, Luis Almagro, secretario general de la OEA, asumió entonces el miserable rol de liderar esa maniobra reclamando la aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela.
Pero Caracas contraatacó al momento, y consiguió la solidaridad diplomática de la mayoría de los Estados latinoamericanos y caribeños. A pesar de los deshonestos ardides y de los falsos argumentos del Secretario General de la OEA, Venezuela jamás pudo ser puesta en minoría. Venció de manera irrefutable. Y los enemigos de la Revolución Bolivariana, entre ellos Washington, se rompieron los dientes contra la sólida estrategia imaginada por el Presidente Maduro, basada en la realidad de los hechos, la honestidad política y la ética. Finalmente, en abril, Caracas decidió retirarse de la OEA, acusando a esa organización de « acciones intrusivas contra la soberanía de Venezuela». Con imaginación y audacia, en ese complejo escenario internacional, Nicolás Maduro consiguió así su tercera gran victoria de 2017.
Entretanto, las tensiones aumentaron en Caracas cuando, el 29 de marzo, la Sala Constitucional del TSJ declaró que “mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, para velar por el Estado de Derecho”. Anteriormente, el TSJ ya habia señalado también que la inmunidad parlamentaria de los diputados « sólo se ampara durante el ejercicio de sus funciones », lo cual no era el caso al hallarse la Asamblea Nacional « en desacato »…
La oposición antichavista puso el grito en el cielo. Y con la ayuda, una vez más, de las fuerzas conservadoras internacionales pasó a propulsar un plan sedicioso contrarrevolucionario. Empezó entonces la larga y trágica « crisis de las guarimbas ». Durante cuatro interminables meses –de abril a julio- la contrarrevolución lanzó la más desesperada y brutal ofensiva bélica contra el Gobierno bolivariano. Financiadas en dólares por la derecha internacional, las fuerzas antichavistas –lideradas por Primero Justicia y Voluntad Popular, dos organizaciones de extrema derecha- no dudaron en utilizar a paramilitares, a agentes terroristas y a mercenarios del crímen organizado en un despliegue de tácticas irregulares simultáneas, así como a una élite de expertos en guerra psicológica y propaganda “democrática”. Con la finalidad patológica de derrocar a Nicolás Maduro.
Ebrias de violencia, las hordas ‘guarimberas’ se abalanzaron al asalto de la democracia venezolana. Atacaron, incendiaron y destruyeron hospitalescentros de salud, guarderías, escuelas, liceos, maternidades, almacenes de alimentos y de medicinas, oficinas gubernamentales, cientos de negocios privados, estaciones de metro, autobuses, mobiliario público… Mientras multiplicaban las barricadas en las urbanizaciones burguesas que controlaban.
Los violentos, arrojando decenas de cócteles molotov, se cebaron particularmente contra los efectivos de los cuerpos de seguridad. Cinco uniformados fueron asesinados a tiros. Por otra parte, muchos ‘guarimberos’ dieron muestra de un terrible salvajismo cuando tensaron finos cables de acero en las vías públicas para degollar a motociclistas... O cuando, rebosantes de odio y de racismo, quemaron vivos a jóvenes chavistas. Veintinueve en total, de los cuales fallecieron nueve. Resultado: ciento veintiuna personas asesinadas, miles de heridos y pérdidas millonarias.
Durante esos cuatro meses de arrebato contrarrevolucionario, la oposición también llamó a atacar bases militares, y trató de empujar a las fuerzas armadas a marchar contra el Gobierno legítimo y a asaltar el Palacio presidencial. La extrema derecha golpista lo intentó todo para generar una guerra civil, fracturar la unión cívico-militar, y destruir la democracia venezolana.
Al mismo tiempo, a escala internacional, seguía la frenética campaña mediática presentando a los que incendiaban hospitales, asesinaban a inocentes, destruían escuelas y quemaban a gente viva, como « héroes de la libertad ». Era el mundo al revés, el de la ‘post-verdad’ y de los ‘hechos alternativos’...
No fue fácil resistir a tanto terror, a tanta agresión , y controlar el órden público con una visión de autoridad democrática, de proporcionalidad y de respeto a los derechos humanos El presidente Nicolás Maduro, constitucional y legítimo, lo consiguió. Y logró hallar lo que parecía imposible : la salida del laberinto de la violencia. Con una idea genial, que nadie esperaba. Y que descolocó y desconcertó a la oposición: volver al poder constituyente originario.
El pretexto del terrorismo ‘guarimbero’ residía, en efecto, en el desacuerdo entre dos legitimidades : la del Tribunal Supremo de Justicia y la de la Asamblea Nacional. Ninguna de las dos instituciones quería dar su brazo a torcer. ¿Cómo salir del impasse? Basándose en los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución chavista de 1999, y apelando a su estatus de Jefe del Estado y de árbitro máximo, el Presidente Maduro decidió reactivar un proceso popular constituyente. Era el ú nico modo de hallar, por la vía del diálogo político y de la palabra, un acuerdo con la oposición. Y de regular el conflicto histórico, para idear soluciones a los problemas del país. Lo pensó muy bien y esperó el momento adecuado. Hasta que, el 1° de mayo, se dieron todas las condiciones. Ese día, el Presidente anunció que la elección de los delegados a la Asamblea Constituyente se efectuaría el 30 de julio. Era la única opción para la paz.
Pero, de nuevo, confirmando su desesperante torpeza política, la oposición rechazó la mano tendida. Entre vítores de la prensa mundial, como parte de la campaña brutal e inclemente contra la Revolución Bolivariana, los partidos opositores acordaron no participar… Y se dedicaron, al contrario, a sabotear las elecciones, a impedir el acceso al sufragio, a poner barricadas, a quemar urnas y a amenazar a quienes deseaban ejercer su derecho a elegir.
Fracasaron. Fueron incapaces de impedir que, el 30 de julio, la gente saliera masivamente a apostar por la democracia contra la violencia y el terror. Más de ocho millones y medio de ciudadanos acudieron a votar. Venciendo toda suerte de obstáculos. Afrontando paramilitares y ‘guarimberos’. Franqueando calles bloqueadas. Cruzando arroyos y ríos. Haciendo lo imposible para cumplir con su deber cívico, político, ético, moral... Superando las amenazas de adentro y de afuera. 
Pocos esperaban tan alto grado de movilización popular, esa afluencia de votantes y el rotundo éxito electoral. Al día siguiente, como lo había vaticinado el Presidente, las ‘guarimbas’ se dispersaban. La violencia se desvanecía. La paz volvía a reinar. Con sutileza, paciencia, coraje y decisión, y una fina inteligencia estratégica, el Presidente Maduro logró de ese modo derrotar a las ‘guarimbas’ y abortar la evidente intentona golpista. Se plantó con firmeza frente a las amenazas, y lo hizo sin alterar lo sustancial de su política. Esa fue su victoria más espectacular del año 2017.
« La llegada de la Constituyente -comentó Nicolás Maduro- significó, sin lugar a dudas, la llegada de un clima de paz que permitió impulsar la ofensiva política de la Revolución Bolivariana . » Y esa ofensiva favoreció lo que muchos creían imposible : otras dos sensacionales y rotundas victorias electorales. La de los gobernadores de los estados, el 15 de octubre, con la conquista de 19 gobernaturas sobre 23 posibles… Entre ellas, la de Miranda y la de Lara, dos estados cuya política social estaba casi en extinción en manos de la oposición. Y más tarde el triunfo en Zulia, un estado estratégico, de gran peso demográfico y poseedor de importantes yacimientos de petróleo y gas… 
Asimismo, la Revolución Bolivariana ganó las elecciones municipales del 10 de diciembre, con la obtención de 308 alcadías sobre 335, o sea el 93% de los municipios… El chavismo se impuso en 22 (de 24) ciudades capitales, incluyendo Caracas. Mientras que la contrarrevolución confirmaba su impopularidad con un descenso en picada de sus electores, perdiendo más de 2 millones 100 mil votos…
Mostrando al mundo la vitalidad de su sistema democrático, Venezuela fue el único país que organizó, en 2017, tres grandes elecciones nacionales… La tres ganadas por el chavismo. Mientras la derecha, desmoralizada por tantos desastres sucesivos, quedaba atomizada, desunida, groggy... Sus lideres enfrentados. Sus seguidores aturdidos. Aunque conservó el apoyo de sus protectores internacionales. En particular el del más agresivo de ellos : el nuevo presidente Donald Trump de Estados Unidos.
A lo largo de 2017 -en continuidad a la orden ejecutiva del 8 de marzo de 2015, firmada por Barack Obama, en la que se declaró a Venezuela "amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de EE.UU."-, Donald Trump emitió una lista de sanciones contra la Revolución Bolivariana.
En particular, el 11 de agosto, amenazó con una acción militar. Hablando a periodistas en su campo de golf de New Jersey, Trump dijo: « Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar, si es necesario. » Luego, el 25 de agosto, en el marco del bloqueo financiero contra Caracas, Trump prohíbió que "cualquier persona, entidad, empresa o asociación, legalmente radicada o que realice actividades en Estados Unidos, pueda efectuar negocios con nuevos bonos de deuda que sean emitidos por cualquier instancia del Gobierno venezolano, a saber, bonos de la República emitidos por el Banco Central venezolano o la empresa estatal Pdvsa". 
Esas sanciones apuestan a que Venezuela caiga en default (impago de su deuda externa) porque le cierran al Estado y a Pdvsa las puertas de los mercados financieros asociados a EE.UU. Impidiéndole ofrecer allí bonos, y poder obtener divisas.
Ya Lawrence Eagleburger, ex-Secretario de Estado del presidente George W. Bush, había reconocido abiertamente, en una entrevista a Fox News, que la guerra económica contra Venezuela había sido efectivamente diseñada en Washington : « Debemos usar las herramientas económicas –afirmó el ex-Secretario de Estado– para hacer que la economía venezolana empeore, de tal manera que la influencia del chavismo en el país y en la región se vaya a pique (…) Todo lo que podamos hacer para que la economía venezolana se hunda en una situación difícil, está bien hecho. » El actual secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, confirmó oficialmente que las nuevas sanciones tienen por objetivo « estrangular a Venezuela ».
Frente a tan insolentes agresiones, Nicolás Maduro declaró que el default « nunca llegará ». Primero porque Venezuela es el país suramericano que más ha pagado su deuda. En los últimos cuatro años, Caracas canceló unos 74 mil millones de dólares… Y porque el gobierno bolivariano “siempre tendrá una estrategia clara” enfilada hacia la renegociación y reestructuración de la deuda externa. El mandatario denunció que lo que buscan los enemigos del chavismo es aislar financieramente a la Revolución Bolivariana hasta que no tenga posibilidades de crédito. Para ir ahogándola poco a poco. Quieren generar temor en los inversores privados, para que no compren bonos, no participen en la renegociación de la deuda y no haya inversión. Nicolás Maduro explicó que más allá de un bloqueo, lo que enfrenta Venezuela es una auténtica « persecución » en la que también participan países como Canadá y los de la Unión Europea. Una persecución activa al comercio, a las cuentas bancarias y a los movimientos financieros.
Pero el mandatario supo esquivar esos ataques. Y sorprendió, una vez más, a sus adversarios cuando anunció, el 3 de noviembre, la creación de una Comisión para consolidar el refinanciamiento y la reestructuración de la deuda externa, con el propósito de superar las agresiones financieras. « Vamos a hacer un reformateo completo de los pagos externos para lograr el equilibrio –declaró- Vamos a romper los esquemas internacionales. » Y así fue. Unos días más tarde, desafiando el bloqueo financiero, y como parte del primer acercamiento para la renegociación y reestructuración planteada por el Presidente, llegaba a Caracas, a reunirse con el Gobierno bolivariano, un grupo de tenedores de deuda venezolana procedentes de Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, Portugal, Colombia, Chile, Argentina, Japón y Alemania. Lo cual constituyó una indudable victoria para el Presidente Maduro.
Aquí conviene precisar que el conflicto de cuarta generación contra la Revolución Bolivariana tiene varios frentes e incluye de manera simultánea y continuada cuatro guerras : 1) una guerra insurreccional diseñada por expertos en subversión, saboteo y psicología de masas, con empleo de mercenarios, explosión cíclica de ‘guarimbas’ criminales y ataques terroristas contra cuarteles, objetivos militares e infraestructuras globales (red eléctrica, refinerías, distribución del agua, etc.) ; 2) una guerra mediática, con la prensa, la radio, la televisión y las redes sociales convertidas en nuevos ejércitos de conquista mediante el empleo planificado de la propaganda orientada a domesticar las mentes y a seducir los corazones ; 3) una guerra diplomática con acoso en algunos foros internacionales, en particular en la OEA, y ataques de los países del llamado “grupo de Lima » a los que se suman regularmente los Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea ; y 4) una guerra económica y financiera con acaparamiento y desabastecimiento de los alimentos y de los medicamentos, manipulación del tipo de cambio de la moneda por oficinas ilegales, inflación inducida, bloqueo bancario y distorsión del riesgo país.
A propósito del riesgo país, no hay que olvidar que, en los últimos cuatro años, como ya se dijo, Caracas honró todos sus compromisos de pago de deuda, sin excepción, por más de 74.000 millones de dólares. Lo cual debería haber hecho disminuir drásticamente el riesgo país. Pues no se corre ningún riesgo prestándole a Venezuela ya que paga religiosamente todas sus deudas. Sin embargo, el riesgo país ha seguido aumentando... Actualmente, según el banco JP Morgan, su riesgo país se sitúa en 4.820 puntos, o sea treinta y ocho veces más alto que el de Chile, país que tiene el mismo ratio de deuda/PIB que Venezuela… Se le hace pagar así, muy caro, a Caracas por haber optado, democráticamente, por un sistema político socialista.
En cuanto al bloqueo bancario, a lo largo de 2017, y en particular después de las sanciones de Donald Trump, las cancelaciones unilaterales de contratos se multiplicaron. En julio, por ejemplo, el agente de pago Delaware informó que su banco corresponsal, el PNC Bank de Estados Unidos, se negaba a recibir fondos procedentes de Pdvsa. En agosto, Novo Banco de Portugal notificó a Caracas la imposibilidad de realizar operaciones en dólares por bloqueo de los bancos estadounidenses intermediarios. Más tarde, el Bank of China Frankfurt, aliado de Caracas, tampoco pudo pagar 15 millones de dólares adeudados por Venezuela a la empresa minera canadiense Gold Reserve… En noviembre, más de 39 millones de dólares -por pago de 23 operaciones de compra de alimentos para las fiestas navideñas- fueron devueltos a Caracas porque los bancos intermediarios de los proveedores no aceptaron dinero de Venezuela…
Por otra parte, a principios de septiembre, se conoció que la empresa financiera Euroclear, filial del banco estadounidense JP Morgan, bloqueó un pago de 1.200 millones de dólares efectuado por el gobierno bolivariano para adquirir medicamentos y alimentos. Eso impidió la adquisición de 300.000 dósis de insulina… Al mismo tiempo, un laboratorio colombiano, perteneciente al grupo sueco BSN Medical, se negó a aceptar el pago por Venezuela de un cargamento de primaquina, medicamento para el tratamiento del paludismo y la malaria.
El objetivo de todos estos bloqueos es impedir que el Gobierno bolivariano pueda utilizar sus recursos para adquirir los alimentos y los medicamentos que necesita la población. Todo ello con la intención de empujar a la genta a la protesta y de generar caos en el sistema de salud, poniendo en peligro la vida de miles de enfermos.
En este caso, gracias a sus relaciones internacionales, el Presidente concretó, en noviembre, la llegada urgente al país de importantes cargamentos de insulina procedentes de India. Centenares de pacientes, en peligro de muerte, pudieron salvar su vida. Lo cual, sin duda, constituyó una nueva victoria de Nicolas Maduro.
Para quebrar el bloqueo financiero, el Presidente anunció, en noviembre, otra iniciativa: la creación de una moneda digital, el petro. Ese anuncio despertó un fuerte entusiasmo en la comunidad de inversores de las criptomonedas, colocó a Venezuela en la vanguardia de la tecnología y las finanzas globales, y generó enormes expectativas. Tanto más cuanto que el precio del petro no estará vinculado a los caprichos y a la especulación de los mercados, sino que se asociará al valor internacional de activos reales como el oro, el gas, el diamante y el petróleo. Venezuela dio así un paso enorme para poseer un mecanismo revolucionario de financiamiento al que ninguna potencia extranjera podrá imponer sanciones, ni boicotear la llegada de capitales. En ese sentido, el petro es una clara victoria más del Presidente Maduro.
Hay que añadir que, en medio de todas estas batallas, y a pesar del quiebre total del modelo de dependencia petrolera, el Presidente se preocupó muy particularmente de que el socialismo bolivariano no se detuviese y que a los más humildes no le faltase escuela, trabajo, techo, cuidados médicos, ingresos, alimentos… El Gobierno revolucionario no dejó de financiar obras públicas fundamentales. Ni de edificar viviendas : en 2017, se entregaron más de 570 mil viviendas... Se mantuvo la Misión Barrio Adentro y todas las Misiones sociales. Se consolidó el Plan Siembra. Se extendió la Misión Abastecimiento Soberano. Se multiplicaron las Ferias del Campo Soberano… Se hizo de tripas corazón y en medio de tantos tormentos, el Presidente Maduro consiguió un milagro social de salvación del país. La contrarrevolución no pudo detener el avance del socialismo.
En esa perspectiva, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), modelo centralizado de distribución directa, continuaron desarrollándose en todo el país y ya alcanzan a cuatro millones de venezolanos de los sectores populares a los que protegen del desabastecimiento causado por la guerra económica.
Además, el Presidente Maduro lanzó, a lo largo de 2017, nuevas iniciativas sociales. La más espectacular fue la del Carnet de la Patria , nuevo documento de identificación que permite conocer, mediante un sistema de códigos QR, el estatus socioeconómico de los ciudadanos. Y favorece de ese modo el acceso de las familias necesitadas a las ayudas sociales de las misiones socialistas. A fines de diciembre de 2017, un total de 16 millones y medio de ciudadanos se habían registrado en el Carnet de la Patria.
El Presidente impulsó también la creación del movimiento ‘Somos Venezuela’ con la finalidad de agilizar el proceso de asignación de las ayudas sociales. Los doscientos mil brigadistas de ‘Somos Venezuela’ tienen por tarea la identificación, casa por casa, de las necesidades de las familias registradas. Después, asignan las ayudas a las familias de acuerdo a las verdaderas necesidades. Otro de los objetivos importantes del movimiento ‘Somos Venezuela’ es garantizar el 100% de pensionados en todo el país, como lo prometió Nicolás Maduro.
El Presidente propuso también el plan ‘Chamba Juvenil’ dirigido a los óvenes de entre 15 y 35 años de edad, con el propósito de incorporarlos al empleo en áreas orientadas a la satisfacción de necesidades humanas identificadas a través del Carnet de la Patria, y enmarcado en el movimiento ‘Somos Venezuela’. El plan se dirige, en particular, a los j óvenes universitarios desocupados, los jóvenes no escolarizados, las madres solteras con carga familiar, y los jóvenes en situación de calle.  Se estima que este nuevo Plan generará unos 800 mil empleos.
Todos estos avances sociales constituyeron, sin ninguna duda, algunas de las más preciadas victorias del Presidente Maduro en 2017.
Podríamos citar también los éxitos obtenidos en el campo de la política extranjera, en particular la extraordinaria gira internacional del mandatario, en octubre, por Bielorrusia, Argelia, Rusia y Turquía que culminó con importantes acuerdos bilaterales destinados a ganarle la batalla a la guerra económica y social. O las incesantes negociaciones mantenidas por el Presidente con los países productores de petroleo (OPEP y no-OPEP) que permitieron, en 2017, un espectacular incremento de los precios del barril en más de un 23% !
Citar igualmente la gran ofensiva contra la corrupción iniciada, por fin, en noviembre con el anuncio de varias decenas de detenciones espectaculares entre los altos mandos gerenciales y directivos de Pdvsa y de Citgo, incluyendo dirigentes de primera línea. Nada parecido había ocurrido en cien años de industria petrolera venezolana. Esta fue sin duda la victoria más comentada del Presidente Maduro a finales de 2017.
Para terminar, hay que volver a señalar que la destrucción de la imagen de Nicolás Maduro es la finalidad principal de las campañas mundiales de propaganda pilotadas por las grandes corporaciones de la comunicación.  Sin olvidar la permanente guerra digital en la esfera de Internet mediante multiples plataformas en la Web, y las redes sociales como Facebook, Twitter, WhatsApp, Youtube, Instagram, etc. Todas estas armas de manipulación masiva tratan de degradar la figura del Presidente y manipular la realidad venezolana. Invisibilizan el nivel de respaldo real de amplios sectores de la población hacia el mandatario, y ocultan las violencias de la oposición. El objetivo es político : doblegar a la Venezuela bolivariana, actor clave del sistema-mundo, no sólo por sus cuantiosas riquezas sino, sobre todo, por su modelo revolucionario y social. Y obviamente por su importancia geopolítica en tanto que potencia anti-imperialista de influencia regional.
Hasta ahora, todos esos planes para defenestrar a Nicolás Maduro han fracasado.  Como él mismo afirmó: « El imperialismo no ha podido asfixiarnos, ni podrá contra la Revolución Bolivariana en ninguno de los campos que nos busque . » Al contrario, el Presidente se ha fortalecido en 2017.
Eso le ha permitido retomar la iniciativa estratégica para la pacificación del país. Preocupado por la defensa de los grandes intereses nacionales, y apegado a los principios de honestidad y de máxima humildad, Nicolás Maduro le ha propuesto a la oposición sentarse a la mesa de negociación y retomar el diálogo. Esta vez en el escenario neutro de Santo Domingo. Sobre la base del respeto y del reconocimiento mutuo. Con la idea de restablecer una negociacion nacional permanente como método democrático para defender el interés superior de la nación y para regular el conflicto que surge naturalmente de las diferencias políticas en medio de una revolución. Semejante avance hacia la paz ha sido quizás la victoria más apreciada del Presidente.
En este año heróico de brutales ataques e infinitas agresiones, el chavismo ha demostrado su fortaleza y su capacidad de superación. Y ha conseguido ampliar su base de apoyo, incrementando las fuerzas políticas y sociales en favor de la revolución. Ahí está, más sólido que nunca. Lo cual significa un alivio y una luminosa esperanza para toda América Latina. Mal que le pese a sus enemigos, el Presidente Nicolás Maduro ha confirmado –con sus doce brillantes victorias de 2017- que sigue siendo, como dicen sus admiradores, « indestructible ».